lunes, 28 de octubre de 2019

Té oolong

Este té está entre el verde y el negro, dándole el proceso de oxidación su característico tono azulado. Es el más común en los restaurantes de china y bastante desconocido, hasta que te encuentras con él y te aficionas. Es amargo en boca pero luego deja un gusto dulce muy agradable.

Pero lo que lo convierte en mi favorito son las propiedades. El poder antioxidante mejora el sistema inmunitario. Regula el azúcar y el colesterol. Mejora la función respiratoria. Reduce la presión arterial y es un gran preventivo contra el cáncer.

Y no viene nada de China sin su correspondiente  leyenda. Un trabajador estaba esparciendo las hojas de té para secarlas cuando una serpiente venenosa lo amenazó. Salió huyendo aterrorizado dejando el trabajo a medio hacer. Temeroso de la reacción de su jefe volvió a ver que había pasado con su trabajo a medio hacer y comprobó, no sin cierto pesar, que las hojas cubiertas a medias habían retenido humedad y cierto tono entre verde y negro no muy bueno. De todos es sabido que el azul en los alimentos no es muy común. Sin embargo, se llevó hojas a casa y las probó. Realmente la mezcla no era nada conocido pero resultaba agradable, y como él debieron opinar otros, que acabaron convirtiéndolo en el té del dragón negro. 

Es tarde, hace frío, la chimenea está encendida y un humeante te azul me espera. ¡Qué hygge! El otoño me encanta. 

martes, 22 de octubre de 2019

Orden en modo mindfulness, sin estrés.

Los nórdicos tratan de conservar el orden, sobre todo si la estancia tiene amplias ventanas abiertas a la calle, lo de abiertas es un decir, sin cortinas. Muestran cerca de la ventana o en la repisa qué hay detrás de las misma, objetos variopintos, jarrones, velas, lámparas, en la mayoría de las ocasiones composiciones minimalistas. Pero no tiene mucho que ver con la desatada campaña de poner en orden todo.

Marie Kondo se ha hecho famosa en los Estados Unidos por dos razones básicas, sus casas son grandes y, si no tienes servicio doméstico, son muy difíciles de mantener para una foto de revista y se mudan con bastante frecuencia, lo que agrava el tener todas las cosas controladas. La reina de este control de mudanzas express fue la creadora del método Flylady que abonó la llegada del método Kondo que implementaba el anterior método con una simplificación previa de las posesiones, antes de ordenar. Ella, en su libro, apuntaba que le costaba mantener el orden porque tenía muchas cosas y deshacerse de ellas consistía en pasar el problema a otro sitio o a otra persona. Ese es el motivo por el que no es profeta en su tierra. Los japoneses no viven en apartamentos amplios, y de siempre han tratado de mantener visualmente limpio y despejado el espacio multiuso, con lo que el método de MK no les soluciona el problema real, quieren más espacio y poder conservar todo lo que adquieren. 

Pero a parte del hecho de si se sigue tal o cual método, hay cosas que me preocupan, y supongo que si reflexionara un poco más habrían más. Por un lado no puedes vender que en tantos días tendrás la casa ordenada, porque cuando no eres ordenado o convives con alguien que no lo es, el orden no solo no se mantiene, sino que recae sobre quien lo quiere y crea tensiones que como Marie Kondo explica en su libro, puede acabar con divorcios, ella sostiene que el desorden ocultaba la ruptura, pero yo sostengo la teoría contraria. Un exceso no compartido puede llevarte a manifestar un comportamiento obsesivo que cree conflictos. Pero, ¿Por qué de pronto nos ha entrado esa ansiedad, casi toc, de tener todas las perchas alineadas con las prendas por colores?

No todos nos podemos permitir tener ayuda en casa y a la mayoría si nos ofreces una tarde de limpieza o hacer yoga, elegimos el yoga, por lo menos hasta que te haces seguidora de alguna gurú del orden porque entonces llegas a casa y observas el caos que se ha generado en tu ausencia y decides dejar el yoga para aplicarte a vivir en un entorno que te inspire paz. Pero el problema subyace, yo no quería limpiar, quería hacer yoga, ¿Quién ha conseguido convencerme de que quiero limpiar y ordenar? Entra en instagram o en you tube, ordenar es una corriente más, como ser vegano o hípster o minimalista. Además está el tema de los retos, antes era un tema deportivo, Vale estableció el reto de vivir 3 meses con 33 prendas de vestir, Alicia el reto de ordenar tu casa en 21 días, los cosméticos te retan a probar sus productos diez días... Y yo que me apunto a un bombardeo estoy extenuada. Colecciono listas, métodos y retos en el bullet journal-porque eso de las agendas pasó a la historia- con la inocente idea de que algún día podré utilizarlas de forma metódica pero hay algo que por fin he aceptado, veo, sigo, creo todo porque todavía pienso que un día limpiaré y será para siempre...mentira, habrá que volverlo a revisar una y otra vez cada día, cada semana, así que he decidido crear mi propio método, HAZ EL BIEN y lo más importante Y NO MIRES A QUÉ. 

Solo trato de hacer mindfulness, si estoy en modo descanso, descanso, si estoy en modo creativo, creo y si estoy en modo limpieza, limpio. Y me cabrea que se interfiera en los distintos modos, sobre todo porque mi modo limpieza coincide con el modo descanso de otro conviviente, o con el creativo y viceversa. Pero si fuera perfecto no sería wabi-sabi. Nunca he sido una persona ordenada, de hecho he sido una pesadilla para mis padres, que lo son y mucho, ¿A quién voy a engañar ahora? Ordeno mi armario y mis cajones como el que lee el libro de moda, pero no lo he escrito yo. ¿Me siento bien cuando veo el resultado? Si, como cuando me tomo un café con leche, pero he asumido que mañana tendré que hacerme otro y tendré que volver a organizar el cajón o no, todo dependerá de lo que me ofrezca la mañana. Y siempre, siempre, siempre ganará el modo creativo, o ya no merecerá la pena ni ordenar, ni tomar café.


martes, 15 de octubre de 2019

Estuvimos allí : Darkey Kelly's

Hacía tiempo que no hacía un post de visitas, pero hace falta tiempo para extraer el recuerdo y seleccionar aquello que nos conmueve.

Visitar el restaurante Cathedral en Dublin, con sus lápidas conmemorativas y probar el estofado irlandés fue un plus. Pero eso está hasta en las guías. Lo que no está en las guías es coger el tram en Trinity College y perderse en el extrarradio.

Pero lo mejor fue la bienvenida que nos dio la ciudad. El Darkey Kelly 's, la Guiness, el' fish and chips' compartido sobre un barril con la música de fondo en un abarrotado Irish pub. Y al salir esta conmovedora y sórdida historia que viene a decir: 
Antes llamado "La torre de la doncella", este edificio era realmente un burdel del siglo XVIII dirigido por Madame Darkey Kelly que fue públicamente ajusticiada en 1746, acusada de haber asesinado a su hijo. Además, Cooper Alley,  la calle medieval más antigua de Dublín,  pasaba por el área de recepción del adyacente  Hotel Harding. Durante el siglo XIII se lleno de refinados restaurantes y bares. Hoy hay que agradecer al Darkey que se restaure esta tradición. 

Nunca me había planteado una lista de Todoes pero, imitando a una bloguer que hace bullet journal, lo hice y de una cayeron cuatro, comida, bebida, música y anécdota. 

Y ahora, montando el album con un té y los calcetines, nos preparamos para el otoño, que se negaba a llegar. 

martes, 8 de octubre de 2019

Sueños para dormir... Siempre solo.

No habéis dicho nunca "me voy a dormir" y os han apostillado ¿Sola? Eso es peor que cuando te preguntan '¿Te has cortado el pelo?' Y te dan ganas de contestar' No, me crece hacia dentro'

Pues claro que duermo sola, ¿qué hay alguien que duerma con compañía?, te acuestas solo o con, pero dormir, lo que se dice dormir, duermes solo. Hasta ahora y a Dios gracias.

Con esta profusión de medios para estar virtualmente unidos, conectados, espiados... ¿Cuánto tiempo tardarán en descubrir un algo que te permita compartir el espacio más salvaje e incontrolado de tu Tí? 

Pensad en vuestros últimos sueños y tratad de compartirlos verbalmente sin filtros ni interpretaciones. Sería como si de pronto no se pudiese mentir. Sin la posibilidad de tratar de ser amable.

No, eso no es hygge. Llevarte a alguien de paseo por unos sueños que no recuerdas ni tú y pasarte el día pensando que el otro SÍ lo recuerda, suena a borrachera amnésica. Café, mucho café o seguid durmiendo solos. 

martes, 1 de octubre de 2019

Musicoterapia y musicohygge

No parecen ponerse de acuerdo los preguntados sobre  qué música podría acompañar una velada hygge. ¿Tal vez música folk, tradicional? Por aquí la "dolçaina  i el tabalet" resultan demasiado estruendosos, lo mismo que el gaitero en el comedor de Downton Abbey. 

Una música de fondo evocadora de momentos familiares creo que vendría bien para navidad, pero ¿y el resto de veladas?

Encontrar el tipo de música que guste a todos es poco menos que imposible. Entran en juego instrumentos, ritmos... Para algunos el violín es estridente y  para otros un solo de trompeta les abstrae de la conversación.

Y hay un grupo que prefiere el silencio, a veces porque le gusta más la voz y que le cuenten cosas y como no puede prestar atención a lo que le dicen y a lo que le cuentan opta por el silencio.

Lo ideal sería disponer de música en directo pero a menos que seas músico el tema es complejo.

He observado  como a muchos les cambia la cara cuando te ofreces a sacar un instrumento exótico como el didgeridoo o la mbira o kalimba. Más que amenizar se convierte en una amenza.

Luego está el grupo que pone la televisión para tener un tema de conversación y que acaba pasando y teniendo el aparato de fondo.

Así que he optado por la última versión aunque siempre hay un expontáneo para el piano o la guitarra, un rato para lo nuevo y un rato de silencio que coincide con la siesta de alguien. Cuando alguien se  duerme en tu sofá es porque está a gusto, y lejos de juzgarlo mal me parece un acto de confianza y de estar disfrutando del bienestar que te has esforzado en crear.

Ahora no hay invitados y solo se oye un rumor de tele. Hoy no tengo que preocuparme de crear un ambiente para los demás, es mi hygge momento y me quedo con el silencio físico porque en mi cabeza hay mucho ruido. Todos necesitamos un poco de NADA, de vez en cuando, es casi un acto de amor. 

lunes, 23 de septiembre de 2019

Alimentando el hygge

Sinceramente, arranco con el título que escribí hace tiempo pero que no tenía contenido para explicar lo importante de una tarde hygge alrededor de unas galletas de mantequilla y con ESA taza que nos hace recordar un viaje, una tarde de lluvia en un centro comercial, un cumpleaños, una ceremonia, la Navidad. Con o sin compañía pero en casa, cómodamente calzado o descalzo o mejor aún con calcetines de lana. 

¿Y si las galletas son de espelta , y valen las veganas? No me gustan las galletas, ¿valen las cupcakes o unos macarons? El médico me ha dicho que no tome café ni té con teína y el chocolate me excita. Vino caliente, ni por asomo. 

Las nuevas corrientes alimenticias son nuevas y las manías infinitas. El hygge es tradición y seguridad, lo conocido. Es hogar. Es ese momento en que no tengo que estar preocupado por mis miedos ni por lo que diran o pensaran de mi. Soy amable con quién me ofrece y no tomo si no gusto, pero me dejo servir porque la finalidad no es el qué, sino el para qué, aunque luego no lo consuma. 

Déjate mimar por la taza elegida, la bebida ofrecida y las galletas de una vaca que se sintió aliviada mientras la ordeñaban, si eso no te va a hacer morir de culpabilidad.

Y si tu hygge te lo vas a trabajar en tu inmejorable compañía, mímate. Pan tostado con aceite y sal mojado en el café con leche, ¿y por qué no si eso te recuerda las mañanas en casa de tu abuela? O castañas asadas o tortitas de nuez con algún licor. 

O nada, solo el recuerdo de...y cerrar los ojos y pensar que con café o sin él, con taza o sin taza, estás en casa, donde no entraran los miedos de los demás, ni sus frustraciones, ni sus inseguridades, ni sus manías, donde solo lidias con las tuyas y ahora, en este preciso momento están aparcadas porque lo has decidido tú y tu hygge. ¿Te apuntas? 


lunes, 16 de septiembre de 2019

Preparando el otoño hygge

 Sí, hay que preparar el té, pero también hay que lavar las mantas que guardamos en primavera, por lo menos, en estos lares, donde el buen tiempo nos acompaña desde la primavera menos en esta visita poco hygge de la Dana. 

Hemos recogido el aceite de oliva de los fritos y con tres litros  prepararemos estos jabones. Les añado aceites esenciales para aromatizar y jabón de coco. Lo gasto para la ropa cuando hay manchas persistentes y para el cuerpo en pastilla. Para la lavadora, en una jarra de cristal, pongo trozos de jaboón y se van reblandeciendo. Cada vez que hago una lavadora, relleno la jarra y dependiendo de la densidad que alcance entre lavado y lavado  voy tirando.

Condiciones para hacerlo, que haga frío. Condiciones para gastarlo, que al menos hayan pasado 40 días desde que cuaja.

Preparamos fundas para el sofá que transmitan calor, e Ikea lo facilita. Esos cojines cálidos y los textiles que nos hacen sentir confortablemente abrigados en cualquier lugar de la casa. 

Si los lavas con este jabón y los aireas ahora, que aún brilla el sol, harás que el peso de los textiles cálidos, transmita limpieza y no acumulación de ácaros y humedad. Si quieres la receta del jabón te la daré por privado en instagram. @vivimoshygge 

Té negro, jengibre, canela y limón. Un clásico para una húmeda tarde de sábado donde lo único positivo es que he podido decluttear la vitrina, tal vez me estudie algún manual de minimal - farmhouse antes de acabar la tarde antes de que el mal tiempo comience a afectar a nuestro carácter mediterráneo. 


lunes, 9 de septiembre de 2019

Hygge relaciones

Cualquier tipo de relación, ya sea de amistad, trabajo, amor, familia, no se puede considerar como tal si no existe un intercambio de experiencias que aporten crecimiento personal.

No es necesario compartir ideas filosóficas, ni yoga mate... Un café, un asiento de tren, un paseo, una cena, una película, una tostada...pero es importante hacer sentir al otro que es parte de ti, de tu vida y de tus momentos y, por qué no, de tus momentos hygge.

La escucha activa, el silencio, la palabra reconfortante, la crítica constructiva, el comentario afortunado...

Cuando conversas, parafraseas lo que oyes, a modo de resumen, y participas al otro de que realmente quieres entender lo que te dice. Un 'sé como te sientes' , un 'te entiendo' refleja tu estado emocional. Dar valor a lo que se escucha, sin trivializar o hacer bromas fáciles, y aunque no se esté de acuerdo en la actitud o argumentos empleados. Y cuando cualifiques, que claramente es lo que tú opinas, y no lo que opinan todos. También hay noes, no juzgues, no trates de solucionar el problema, no cuentes tú propia historia, no interrumpas, no des consejo si no te lo piden. 

Una taza con hygge-aprecio y darás sentido al tiempo compartido. 

lunes, 2 de septiembre de 2019

Procrastinar sin culpa

Está muy de moda el ordenar, organizar y no procrastinar. Son innumerables los métodos y de algunos nos hemos ocupado en el blog.

Pero hay algo que es más "imperdonable" que procrastinar con nuestras tareas más aburridas o pesadas. Precisamente procrastinamos con la que sería más divertida y nos aportaría más por su capacidad de aligerar nuestras cargas.

Dejamos para mañana nuestra 'mismez'. Lo que nos llena, lo que nos completa, lo que necesitamos queda relegado a otro momento por un sentimiento de culpa adquirido.

Nos han inculcado que el amor supone sacrificios y nos sacrificamos por los demás hasta desaparecer. Luego convertimos el sacrificio en carga, la carga en dolor físico y nos escusamos con 'no tengo tiempo' para no hacer un viaje a nuestro yo,ya.

Culpables de sentirnos felices y descargados, buscamos culpables para justificar  que esta situación de bienestar no sea nuestra realidad cotidiana.

Si de algo somos culpables es de culpabilizarnos. ¿Te has preguntado qué pasaría si la quitáramos de nuestro vocabulario?

Un delincuente no sería hallado culpable, sino reponsable de su delito y por tanto en deuda con el restablecimiento de la deuda.
Nosotros no seríamos culpables de la  educación  de nuestros hijos sino responsables, pudiendo compartir esa reponsabilidad, al igual que seríamos responsables del bienestar de nuestro entorno, pero compartiendo. Y, por tanto, cuando necesitemos un time out para responsabilizarnos de nosotros lo haremos. Sin culpa, con café y hygge. 

lunes, 26 de agosto de 2019

Salir de la zona de confort, cuando ya no lo es hygge.

Hoy he visto en instagram una viñeta que me ha hecho ver las cosas de otra manera. Representaba un amplio tarro de cristal y en el fondo flotaba plácidamente un chico en una cantidad de agua que, al ponerse en pie, no le alcanzaba la cintura. Era la zona de confort. 

En el lado derecho había una escalera hecha con una sábana que te llevaba al borde del tarro. La zona de aprendizaje. 

Por último, una chica en el borde (zona de pánico) sentándose en una nube con la esperanza de alcanzar el arcoiris. Zona donde la magia sucede.

El personaje de la zona de confort estaba muy bien, muy a gusto. La experiencia debería ser para los que se ahogan en la botella, no para los que la disfutan.

La zona de aprendizaje es muy reducida y nada atractiva y la persona flotando en la nube no tiene ningún miedo, teniendo en cuenta lo irreal de flotar sin esfuerzo. Me gusta más la idea del hombrecillo que bate las alas probando sus fuerzas y gestionando sus posibilidades. 

Se ha manipulado tanto la palabra que queremos sacar a cualquiera de su seguridad con la promesa vanal de un proyecto sin pies ni cabeza. Cuando alguien salta debe hacerlo porque se siente mal en alguna de sus dimensiones humanas. Cualquier salto conlleva un esfuerzo, grande o pequeño, que hay que valorar.

Yo salí de la zona de confort, pero en cuando veo una hamaca, un libro y un refresco, que le den mucho hygge a los saltos cuánticos, que flotando se está muy bien. Aquí aprovechando. 


sábado, 6 de julio de 2019

Nankurunaisa

Estando de vacaciones pensaba en "vacacionar " el blog pero me he dado de bruces con esta palabra japonesa que es  toda una filosofía de vida y he decidido añadirla a mi bullet journal, porque resume la motivación que ha contribuido a que acabe el curso conservando el sentido común.

El tiempo lo arregla todo, Nankurunaisa. Muchas veces nos han dicho que no saltemos antes de llegar al puente, los esfuerzos innecesarios antes de tiempo agotan, queman, frustan, desesperan... Hay que esforzarse cuando llega el momento, y mientras mantener el tono. Pero algunas veces cuando dejas pasar un poco de tiempo, las cosas se resuelven por si solas.

Cuando alguien te ha ofendido o agredido la primera respuesta puede ser devolver e Incluso incrementar la ofensa o golpear para devolver una agresión con mayor intensidad. La ira y la adrenalina incrementan la reacción y tienden a aumentarla.

De la misma forma un acto de cariño puede generar respuestas exageradas o ser malinterpretadas hasta ponernos en evidencia. 

La no acción  en ese momento, da tiempo a nuestras hormonas humanas ha racionalizar las situaciones, a tratar de buscar lo que ha movido esas acciones primariaa y a no contestarlas de la misma forma. 

Soy consciente que hay muchas situaciones en las que dejar pasar el tiempo pone en peligro nuestra  vida o la de la que nos rodea, pero ahí es cuando hay que saltar el puente. Si no hay riesgo, ver las cosas en frío.

Pero también afecta a los momemtos de duelo, de pérdida, de desamor o desencuentro. El tiempo da razones que el corazón, en el momento de sufrimiento, no entendía.

Así que hamaca, toalla y refresquito mientras, sin perder de vista el problema, lo dejamos enfriar mientras pensamos la mejor forma de solucionarlo y, quién sabe, lo mismo se soluciona antes de que intervengamos. Nankurunaisa.

lunes, 1 de julio de 2019

La diferencia la marca el hygge.

Cuando ya han pasado dos años y medio de recoger propuestas para vivir desde una perspectiva hygge, reflexionamos para ver que nos ha aportado.

Lo primero es no llegar al periodo vacacional con ansia. Hemos ido dándole vacaciones a cada día, conciliando el trabjo intenso con esos chocos frente a la chimenea, leyendo y releyendo con asiduidad. Convirtiendo las tareas diarias en periodos rutinarios de medias horas con momentos creativos intermedios. 

Sin miedo a comenzar nuevos proyectos y a dejar otros que económicamente son más interesantes, pero que extremece el ikigai. No todo se limita al dinero, aunque en el deseo de todos está que no falte.

Cuando se encuentra placer en trabajar, ofrecer una alternativa es insultante,  pero cuando son otras cosas las que proporcionan ese espacio de crecimiento personal, dedicar más tiempo al trabajo que el necesario no habla bien de la persona que tienes delante, o al menos así lo creen los nórdicos. Pasear, hacer deporte, aprender, leer, conversar... son prácticas hygge que están acomodándose paulatinamente en el día a día y por tanto las vacaciones son más tiempo para el hygge y para esas tareas domésticas que necesitan un poco más de esfuerzo. 

Así que vamos a probar algo diferente, "vacacionamos" en este blog y vamos a por un proyecto nuevo. Lykkelige helligdage.

miércoles, 19 de junio de 2019

Del paroxismo al hygge y más allá.

Había oido aquello de emocionarse hasta el paroxismo pero hasta esta semana no lo he experimentado. Fue un poco traumático  porque dejé de respirar y cuando volví a hacerlo sonó como un episodio de apnea y entonces rompí a llorar. ¿Exagerado? La manifestación artística fue musical. Me resultó tan bella la unión de voces  que no pude menos que dejarme llevar. 

Reprimimos demasiado las emociones, porque mostrarlas nos hace sentir vulnerables. Pero nos perdemos una de las razones de vivir. Experimentar hasta el paroxismo es algo que nos saca de nuestra zona de confort pero te hace sentir tan vivo. 

No se si será muy hygge porque los daneses, con él, buscan momentos de relax y confort mientras elevar el sonido de la emoción crea interferencias en el ambiente.

Hay quien tiene la lista de las 30 cosas que hacer antes de los 30, pero son cosas, experiencias tangibles. No hay una lista de emociones que deberías experimentar en tu vida. 

Rozar cara con cara la de un bebé y experimentar la piel de melocotón; mirar el mundo desde la cima de un casi 4000; ver venir una bandada de pájaros mientras haces paraskate por encima de un castillo; deslizarte por la nieve, involuntariamente, con un plástico al borde de un precipicio; cruzar una calle andaluza al mediodía y notar como el asfalto cede bajo tus pies, dejar que una hola te envuelva y luego luchar por encontrar cielo donde respirar; oir a tres niñas cantar y olvidarte hasta de respirar... 

Debería ser obligatorio establecer un registro de emociones exageradas, que conmuevan. De esa forma, cuando vuelves al sillón con tu café, un libro y un par de velas puedes rememorar esos momentos y ser hygge hasta el paroxismo y más allá. 


lunes, 17 de junio de 2019

Hygge razones para leer.

Muchos padres cometen el error de decirle a sus hijos que no van a comprarles otro libro hasta que no acaben el que están leyendo.

Tal vez no es el momento, el tema puede no ser adecuado, y podemos acabar con el hábito más importante de un emprendedor, de un creativo... de un genio.

La lectura puede ser comentada. Hay quien considera que rayar un libros es una especie de sacrilegio, y si un libro es un espacio adquirido, propio, donde tu re-lectura e intervención te hace experimentar el crecimiento cuando vuelves sobre lo leído y sobre las ideas que te sugirió, ¿qué? . Si dejas ese libro dejas tu experiencia y caminos nuevos de interpretación.

Los libros deben estar cerca, a tu alrededor. Deben formar parte de tu día a día, deben ser una opción ineludible. 

En otro post hablé de mis 10 releídos. Hoy mis diez clásicos recomendados. El Decameron, de Boccaccio, Siddhartha de Hermann Hesse, Los tres mosqueteros de Dumas. Macbeth de Shakespeare, Lucky Starr de Asimov, Parcifal de Chrétien de Troyes, Fiesta de Hemingway, El gran Gatsby de Fitzgerald, y dos sagas, la de Sir Arthur Conan Doyle Sherlock y Los Cuentos de Edgar Alan Poe. 

Busca un lugar donde puedas leer unos minutos al día y que te interese. Si empiezas algún libro no es necesario que pienses que tienes que acabarlo. Siempre habrá un momento idóneo para hacerlo. O tal vez nunca. Nunca he sentido ganas de nadar con tiburones. Hygge semana.