lunes, 30 de diciembre de 2019

Nos bebemos los no propósitos.

Hoy es el último lunes de un año que no ha sido malo, pero que hace desear que el siguiente sea mejor. 

Este fin de fiesta no voy a poner propósitos, sino que directamente voy a desear, para que las fuerzas del universo confluyan para que se realicen... Y acto seguido me viene a la mente el "cuidado con lo que deseas" y es que a veces, para conseguir lo que queremos, lo que pasa por en medio no se puede considerar precisamente bueno.

Ni propósitos ni deseos. Así que que tal si empezamos a decir lo que no haremos el próximo año... "De este agua no beberé". 

Si los propósitos no se cumplen, los deseos son peligros y siempre acabamos haciendo lo que no queremos...

Que este año 20-20 se cumpla la ley de Pareto y que de nuestro 100% de propósitos, se cumplan el 20%, el resto, ya veremos que hacemos con ellos. 

Lo que si que podemos hacer es proponernos que nuestros deseos buenos y amables de salud, armonía y prosperidadpara los demás se cumplan y podamos beber por ellos aunque sea con agua. Nos leemos al año que viene... Bueno, si quieres. Mucho hygge, pero del bueno.

miércoles, 25 de diciembre de 2019

Educados para la resiliencia. Permacultura y evolución. Introducción.

 

EDUCADOS PARA LA RESILIENCIA

Permacultura y evolución.

INTRODUCCIÓN

La primera vez que oí hablar de permacultura fue en un video sobre homeschooling a una madre que había decidido educar a sus hijos en plena naturaleza. Ella era permacultora y daba conferencias en las que sus hijos la acompañaban. Decidían cada mañana el planning para el día, se repartían las tareas y dedicaban un tiempo a la adquisición de conocimientos- ¿Perfecto? Uno se quejaba de que el colegio no le gustaba, el otro de que echaba de menos tener amigos.

Cuando digo que estaba buscando información sobre homeschooling, es porque había visto una familia alternativa en televisión que educaba a sus hijos sin normas y sin ‘colegio’. Y después de 15 años en la docencia y 2 hijos que comenzaban a preguntarme el por qué de ciertos temas que ni yo misma tenía claro, era el momento de revisar lo que entendía por educación.

 Así empecé a cuestionarme hacia donde iba la educación y si no había llegado el momento de favorecer el cambio. Y casi sin darme cuenta entré dentro de los conceptos permacultores con las limitaciones de espacio propios de la ciudad y de mis limitaciones y prejuicios que pesan más que mis nuevas ideas. Pero con todo  empecé por cultivar un huerto en mi balcón con habas, lechugas y fresas y a preparar plantel para un terreno y he dejado lleno de semillas dispares y estamos observando que pasa mientras hemos empezado un pequeño huerto tradicional. Y de nuestra observación la primera conclusión que podemos sacar es que no somos agricultores. Es una observación humilde pero que llevada al terreno espiritual se ha convertido en algo muy enriquecedor.

 La permacultura que nace dentro del ámbito de un cultivo de subsistencia, no invasivo, regenerativo y permanente se ha ido ampliando a un modelo de vivencia personal que ha llevado a muchas personas a abandonar las urbes en busca de espacios donde poder poner en práctica lo que una pequeña terraza no les permite. Fukuoma o Holmgre se han convertido en los filósofos y precursores de este nuevo concepto o forma de vida que no sólo se ha materializado en la agricultura sino también en la arquitectura. Planificar, desarrollar, mantener, organizar y preservar el hábitat para que sea capaz de sostenerse en el futuro. Es algo más que confiar en la resiliencia, en la capacidad de adaptación a las dificultades, es observarlas para ayudar a la naturaleza a la que hemos maltratado a renutrirse y a covertirse en una productora perenne de productos.

La Permacultura también ha dado pie a que practicantes, diseñadores y organizaciones busquen modelos de financiación menos sistematizados sin apoyo de corporaciones, instituciones o gobiernos. Los ejes centrales de la permacultura son la producción de alimentos, abasto de energía, el diseño del paisaje y la organización de (Infra) estructuras sociales. También integra energías renovables y la implementación de ciclos de materiales en el sentido de un uso sustentable de los recursos al nivel ecológico, económico y social.

Desde sus inicios a finales de los años 70, la permacultura se ha definido como una respuesta positiva a la crisis ambiental y social que estamos viviendo.

Crisis, ese ideograma chino de peligro y oportunidad. Veo peligrar mi puesto de trabajo por la aparición de un nuevo paradigma educativo y el sistema de bienestar en el que hemos estado falsamente acomodados mientras consumíamos sin fin y sin sentido una serie de productos absolutamente prescindibles.

Echando la vista atrás ahora soy más consciente de lo que entra en el armario y capaz de ser más creativa y solidaria con lo que sale. Si está bien se da y si no se recicla. Los calcetines que se les quedan pequeños a mis hijos son ideales manoplas atrapapolvo. ¿Alguien recuerda que antes las medias se recuperaban con agujas especiales y que las patatas de los calcetines se zurcían con un huevo de madera?  Muchos que se llaman ecologistas no han zurcido en su vida un calcetín, porque sostienen que no hay que llegar a extremos. Son los mismos que luego se encadenan a los árboles o deciden no tener hijos porque destruiran la tierra. No son sostenibles. Menos mal que sus padres no pensaron así. Pocos de los chavales del 15M han ido a un colegio de monjas donde les han enseñado a bordar y a zurcir. No son culpables de haber recibido una educación llena de conocimientos inútiles. Ni de tener unos padres que han tenido que salir a trabajar y que con ese dinero compraban más calcetines en vez de remendar, o sábanas nuevas en vez de parchear, a lo sumo un parche adhesivo en el pantalón, que mira tú por dónde resulta que  está hasta de moda.

 Y de ahí la idea, permaeducación. Si se han elaborado los principios para un modo de vida sostenible y perenne por qué no dotar a la educación de un planeta en crisis de la capacidad de ser sostenible, gratuita, solidaria y perenne. Dejadme que os lo explique.

jueves, 12 de diciembre de 2019

Tres años y un día de hygge.


Tres años y un día suena a condena, y sin embargo no me he sentido más libre ni en paracaídas.  

Ya son tres años apostando por el hygge y ahora que por fin parece que el temporal emocional, de final de trimestre, amaina, empieza otro temporal de viento.

Hay objetivos por cumplir, muchas reflexiones por hacer y la Navidad a la vuelta de la esquina. 

Quisiera creer que vivimoshygge ha animado a alguien, le ha sacado una sonrisa o le ha enseñado algo. 

A mi, la experiencia desde este lado, me ha relacionado fugazmente con  instagramers, y largamente con gente muy 'bonita'. Me han hecho sonreír personas que viven la vida con dificultades y mucha ilusión. Sigo creyendo que el tesón y el esfuerzo pueden más que la capacidad académica. Y aprendo  de madres que se consideran malas porque no son superwoman, aunque los demás las vean así. 

Me he roto física y emocionalmente más de dos veces en un mes  y estoy deseando que llegue la de arena, porque de cal estoy 'blanca', así que me voy a conformar con 'casis' y voy a tomarme el té con manta y chimenea. 

Fuera el viento amenaza con hacernos amanecer en Oz, sin corazón, ni valor, ni cerebro y con dolor de cabeza. And if things don't go right I will go left. 😉



martes, 3 de diciembre de 2019

Coaching en el uso de energía solar.

Respondía a un perfil de instagram que preguntaba que cuál de los cambios por la sostenibilidad nos había costado más adoptar. Ellos confesaban que el tema de las bolsas de plástico. Yo contesté que la energía solar.

No hay nada que cree más infelicidad que la incertidumbre, no saber si tendrás trabajo, si tus hijos podrán estudiar, si habrás comprado los billetes correctos para el avión.  Cada cambio drástico supone un periodo de adaptación, salir de la zona de confort, aceptar limitaciones y tal vez algún beneficio.

Llevo más de tres años funcionando y aprendiendo cada día algo nuevo de la energía solar. Creo que lo primero que tendríais que tener claro si queréis pasar a este sistema no es la inversión y en cuanto tiempo vas a amortizarla, porque pese a lo que te prometan, podría ser demasiado tiempo. Tiene que tratarse de un convencimiento personal, de un acto responsable hacia el medio ambiente.

Una  vez superada la cuestión económica viene la localización. Aunque no se trata de una obra debes pedir permiso al ayuntamiento que te informará  de la distancia, y otros temas legales.

Pero lo realmente importante es aprender que hay límites de consumo.

Aunque el equipo solar te permita tres días de autonomía, si no hay sol, eso significa que solo podrás encender la luz y con un poco de suerte alguna lavadora, aunque mejor cuando salga el sol, y así la secas. Necesitas algo que sea complementario para darte algo de seguridad cuando llega una borrasca que amenaza con durar más de tres días.

Por todo esto, he pensado que tal vez, ahora que estás sentado en tu sillón leyendo este post, sea el momento de reflexionar sobre el primer item, energía solar sí o no.

Si la respuesta es si, recuerda que lo que tengas que hacer que requiera electricidad debe hacerse cuando hay mayor carga de luz solar. El calentador a las 12 y a las 4 en invierno y si el termo del calentador es bueno llegas hasta las 8 del día siguiente y tienes que poner el lavavajillas después de comer o programado para las 11 de la mañana.

Debes saber lo que gastan tus electrodomésticos y, cuando los vas cambiando, mejorar su eficiencia energética.

Mucho hygge. Y si tienes dudas por instagram te cuento. 

martes, 26 de noviembre de 2019

Gente bonita, gente hygge.


Hoy tengo ganas de hablar de la gente de las pequeñas cosas. De la niña  que te mantiene abierta la puerta, de la alumna que te dice 'qué bien hueles', de la mami que te mira con mezcla de envidia y ternura mientras le devuelves a su trozo de cielo que se convertirá en tempestad y torbellino tan pronto llegue a casa, al compañero que escucha tus quejas, a la compi que con cariño bromea con tus dolores para que te sean más leves, a tu pareja que viene a buscarte para decirte que junto a la chimenea se está mejor, aunque hoy el sofá te parece el sitio menos cómodo para las rodillas, tus pequeños armarios empotrados de adolescencia comprimida que te tapan con un abrazo inconmesurable...

Gente bonita que te contesta con un silencio complice, con una pregunta positiva, con un 'te escucho'. 

Gente bonita que tiene heridas de guerra que las hace más bonitas porque su apego a la vida las vuelve exhultantes, seguras y vitales, aunque sus momentos oscuros les hacen temblar ante la imcertidumbre de la evolución de sus heridas y se esconden en la quietud de sus inseguridades.

Gente bonita que no necesita ni chimenea, ni calcetines, ni manta para hacerte sentir hygge en el café más abarrotado, porque la conexión interestelar se recupera aunque hace mil años que no os veis.

Gente bonita que lleva la luna en la mirada y el dedo en el corazón. 

Gracias por ser de luz. 

lunes, 18 de noviembre de 2019

Frustraciones de my hygge

Me puede la gente que se queja, sistemáticamente, sin aportar soluciones, delante de la puerta equivocada. Y que cuando tiene la oportunidad de cambiar las cosas vuelve a inclinar la cabeza ante los que le sometieron y son artífices de sus quejas.

Me pueden los que 'yollean' porque nadie hace las cosas mejor que ellos, ni dedican más tiempo, ni se sacrifican más.

Me frustra escribir mi mejor reflexión del día en el post más contestatario, profundo y subversivo y que NO SE GUARDE, y entonces hecho de menos cuando escribía en papel y solo desaparecía si se borraba exprofeso o se extraviaba.

Fantaseo si no será obra de una mano oculta o tal vez mi ángel de la guarda. Porque a saber en que lio me hubiese metido al darle al botón de publicar. Pero me duelen las palabras y pensamientos perdidos en la red.

Entonces me doy cuenta de que me pienso la mejor y "yolleo" cuando creo que el pensamiento perdido en el proceso creativo podía cambiar el mundo. Y de que esta no es la mejor puerta para protestar. LOL.

lunes, 11 de noviembre de 2019

Cambio de clima, clima de cambio, al abrigo del hygge.

Llega el tiempo de adobar aceitunas, usar el aceite de freir para hacer jabón casero, comer castañas, recoger aceitunas, pelar almendras...

Son tareas que no interesan a la economía, porque no generan gasto ni endeudamiento. No produce resíduos sino que los transforma. No consumen plásticos, no contaminan, no pagan impuestos. Son saludables y no favorecen a las empresas farmaceúticas.

Se avecina una gran crisis promovida por una generación que ha crecido con lo que los milenial soñaban y que observa con espanto cómo  nos estamos comiendo la tierra, cómo la estamos exprimiendo, como rellenamos, con basura, los agujeros de tierra que gastamos para construir nuevas casas. 

La crisis la causarán los minimalistas, que  no quieren consumir por consumir. Vendrá de mano de consignas como sostenibilidad, reto333, armario cápsula, no hay planetaB, 4Rs. Veganos porque dicen no a las granjas intensivas, divergentes, porque no aceptan las normas establecidas, insurgentes porque no saben como decir 'basta ya'. Aburridos de los vendedores de humo y de los banqueros de tiempo.

La sociedad, ahora, ya, tiene la obligación de actuar en vez de esconder la cabeza en viejos paradigmas que no asumen la responsabilidad. Yo soy la que contamina, la que agota las reservas naturales, la que deja huella ecológica de dinosaurio. También soy capaz de verbalizar emociones, armonizar sonidos, crear arte y si me das una taza de café, una vela, una manta y un fuego, te rodeo de hygge. ¿Seremos capaces de resistir el embate, de reinventarnos para sacar a flote una economía no basada en el tener y más orientada al ser? 

Ayer un día intenso, hoy reflexión. Mañana...





lunes, 4 de noviembre de 2019

Hygge, de un modo de vida a un estilo de vida

El hygge no tiene una descripción clara y definida. De hecho te lo explican de muchas maneras y cada cual desde su experiencia del tema. Ese grupo de chicas que recuerdan sus noches de lucha de almohadas o de primas con pijamas, calcetines, peli de miedo o romántica, pintauñas, revistas, pase de modelos, cacao caliente con nubes y galletas y cojines mullidos.

Para otros largas sobremesas con vino caliente y un buen trozo de esperada y jugosa tarta, más que la cena que era una escusa.

Esos muchachos que recuerdan sus tardes de pintar Warhammers y los interminables juegos de roll al estilo 'nerd' Big bang theory. Noches en la cabaña de los padres en Malmo con el cosplay de Naruto.

La sauna familiar, la merienda de dos íntimas, la final con pizza y cola, etc. 

Hoy es un estilo de vida, viviendas confortables pero sin excesos, con objetos evocadores de intimidad y confort. La iluminació es tremendamente importante. La temperatura o cómo experimentarla es de vital importancia. Frío no pero achicharrarse tampoco, si no ¿para qué la manta?. 

Mi hygge empieza cuando entro a clase y puedo empezar la jornada leyendo, una clase redonda con alumnos atentos, un gesto de compañerismo entre ellos, un café con polémica en la sala de profes, un patio conversando con... Un debate abierto con los mâs mayores, un 'oye y tú ¿cómo te llamas? 'de los pequeños. El aire cálido del mediodía y el fresco de la noche, no tener que pasar por el super, subir a casa disfrutando de los árboles y el paisaje que me recibe. Una chimenea encendida, todos en casa y bien, conversación con los abuelos, pan caliente para cenar, tareas de una horita corta y sentarme a leer o a escribir delante de la chimenea con algo calentito en una taza bonita. No es algo simple, es más bien algo que va tejiéndose a lo largo del día, es mi  hygge de muchas pequeñas cosas. 

lunes, 28 de octubre de 2019

Té oolong

Este té está entre el verde y el negro, dándole el proceso de oxidación su característico tono azulado. Es el más común en los restaurantes de china y bastante desconocido, hasta que te encuentras con él y te aficionas. Es amargo en boca pero luego deja un gusto dulce muy agradable.

Pero lo que lo convierte en mi favorito son las propiedades. El poder antioxidante mejora el sistema inmunitario. Regula el azúcar y el colesterol. Mejora la función respiratoria. Reduce la presión arterial y es un gran preventivo contra el cáncer.

Y no viene nada de China sin su correspondiente  leyenda. Un trabajador estaba esparciendo las hojas de té para secarlas cuando una serpiente venenosa lo amenazó. Salió huyendo aterrorizado dejando el trabajo a medio hacer. Temeroso de la reacción de su jefe volvió a ver que había pasado con su trabajo a medio hacer y comprobó, no sin cierto pesar, que las hojas cubiertas a medias habían retenido humedad y cierto tono entre verde y negro no muy bueno. De todos es sabido que el azul en los alimentos no es muy común. Sin embargo, se llevó hojas a casa y las probó. Realmente la mezcla no era nada conocido pero resultaba agradable, y como él debieron opinar otros, que acabaron convirtiéndolo en el té del dragón negro. 

Es tarde, hace frío, la chimenea está encendida y un humeante te azul me espera. ¡Qué hygge! El otoño me encanta. 

martes, 22 de octubre de 2019

Orden en modo mindfulness, sin estrés.

Los nórdicos tratan de conservar el orden, sobre todo si la estancia tiene amplias ventanas abiertas a la calle, lo de abiertas es un decir, sin cortinas. Muestran cerca de la ventana o en la repisa qué hay detrás de las misma, objetos variopintos, jarrones, velas, lámparas, en la mayoría de las ocasiones composiciones minimalistas. Pero no tiene mucho que ver con la desatada campaña de poner en orden todo.

Marie Kondo se ha hecho famosa en los Estados Unidos por dos razones básicas, sus casas son grandes y, si no tienes servicio doméstico, son muy difíciles de mantener para una foto de revista y se mudan con bastante frecuencia, lo que agrava el tener todas las cosas controladas. La reina de este control de mudanzas express fue la creadora del método Flylady que abonó la llegada del método Kondo que implementaba el anterior método con una simplificación previa de las posesiones, antes de ordenar. Ella, en su libro, apuntaba que le costaba mantener el orden porque tenía muchas cosas y deshacerse de ellas consistía en pasar el problema a otro sitio o a otra persona. Ese es el motivo por el que no es profeta en su tierra. Los japoneses no viven en apartamentos amplios, y de siempre han tratado de mantener visualmente limpio y despejado el espacio multiuso, con lo que el método de MK no les soluciona el problema real, quieren más espacio y poder conservar todo lo que adquieren. 

Pero a parte del hecho de si se sigue tal o cual método, hay cosas que me preocupan, y supongo que si reflexionara un poco más habrían más. Por un lado no puedes vender que en tantos días tendrás la casa ordenada, porque cuando no eres ordenado o convives con alguien que no lo es, el orden no solo no se mantiene, sino que recae sobre quien lo quiere y crea tensiones que como Marie Kondo explica en su libro, puede acabar con divorcios, ella sostiene que el desorden ocultaba la ruptura, pero yo sostengo la teoría contraria. Un exceso no compartido puede llevarte a manifestar un comportamiento obsesivo que cree conflictos. Pero, ¿Por qué de pronto nos ha entrado esa ansiedad, casi toc, de tener todas las perchas alineadas con las prendas por colores?

No todos nos podemos permitir tener ayuda en casa y a la mayoría si nos ofreces una tarde de limpieza o hacer yoga, elegimos el yoga, por lo menos hasta que te haces seguidora de alguna gurú del orden porque entonces llegas a casa y observas el caos que se ha generado en tu ausencia y decides dejar el yoga para aplicarte a vivir en un entorno que te inspire paz. Pero el problema subyace, yo no quería limpiar, quería hacer yoga, ¿Quién ha conseguido convencerme de que quiero limpiar y ordenar? Entra en instagram o en you tube, ordenar es una corriente más, como ser vegano o hípster o minimalista. Además está el tema de los retos, antes era un tema deportivo, Vale estableció el reto de vivir 3 meses con 33 prendas de vestir, Alicia el reto de ordenar tu casa en 21 días, los cosméticos te retan a probar sus productos diez días... Y yo que me apunto a un bombardeo estoy extenuada. Colecciono listas, métodos y retos en el bullet journal-porque eso de las agendas pasó a la historia- con la inocente idea de que algún día podré utilizarlas de forma metódica pero hay algo que por fin he aceptado, veo, sigo, creo todo porque todavía pienso que un día limpiaré y será para siempre...mentira, habrá que volverlo a revisar una y otra vez cada día, cada semana, así que he decidido crear mi propio método, HAZ EL BIEN y lo más importante Y NO MIRES A QUÉ. 

Solo trato de hacer mindfulness, si estoy en modo descanso, descanso, si estoy en modo creativo, creo y si estoy en modo limpieza, limpio. Y me cabrea que se interfiera en los distintos modos, sobre todo porque mi modo limpieza coincide con el modo descanso de otro conviviente, o con el creativo y viceversa. Pero si fuera perfecto no sería wabi-sabi. Nunca he sido una persona ordenada, de hecho he sido una pesadilla para mis padres, que lo son y mucho, ¿A quién voy a engañar ahora? Ordeno mi armario y mis cajones como el que lee el libro de moda, pero no lo he escrito yo. ¿Me siento bien cuando veo el resultado? Si, como cuando me tomo un café con leche, pero he asumido que mañana tendré que hacerme otro y tendré que volver a organizar el cajón o no, todo dependerá de lo que me ofrezca la mañana. Y siempre, siempre, siempre ganará el modo creativo, o ya no merecerá la pena ni ordenar, ni tomar café.


martes, 15 de octubre de 2019

Estuvimos allí : Darkey Kelly's

Hacía tiempo que no hacía un post de visitas, pero hace falta tiempo para extraer el recuerdo y seleccionar aquello que nos conmueve.

Visitar el restaurante Cathedral en Dublin, con sus lápidas conmemorativas y probar el estofado irlandés fue un plus. Pero eso está hasta en las guías. Lo que no está en las guías es coger el tram en Trinity College y perderse en el extrarradio.

Pero lo mejor fue la bienvenida que nos dio la ciudad. El Darkey Kelly 's, la Guiness, el' fish and chips' compartido sobre un barril con la música de fondo en un abarrotado Irish pub. Y al salir esta conmovedora y sórdida historia que viene a decir: 
Antes llamado "La torre de la doncella", este edificio era realmente un burdel del siglo XVIII dirigido por Madame Darkey Kelly que fue públicamente ajusticiada en 1746, acusada de haber asesinado a su hijo. Además, Cooper Alley,  la calle medieval más antigua de Dublín,  pasaba por el área de recepción del adyacente  Hotel Harding. Durante el siglo XIII se lleno de refinados restaurantes y bares. Hoy hay que agradecer al Darkey que se restaure esta tradición. 

Nunca me había planteado una lista de Todoes pero, imitando a una bloguer que hace bullet journal, lo hice y de una cayeron cuatro, comida, bebida, música y anécdota. 

Y ahora, montando el album con un té y los calcetines, nos preparamos para el otoño, que se negaba a llegar. 

martes, 8 de octubre de 2019

Sueños para dormir... Siempre solo.

No habéis dicho nunca "me voy a dormir" y os han apostillado ¿Sola? Eso es peor que cuando te preguntan '¿Te has cortado el pelo?' Y te dan ganas de contestar' No, me crece hacia dentro'

Pues claro que duermo sola, ¿qué hay alguien que duerma con compañía?, te acuestas solo o con, pero dormir, lo que se dice dormir, duermes solo. Hasta ahora y a Dios gracias.

Con esta profusión de medios para estar virtualmente unidos, conectados, espiados... ¿Cuánto tiempo tardarán en descubrir un algo que te permita compartir el espacio más salvaje e incontrolado de tu Tí? 

Pensad en vuestros últimos sueños y tratad de compartirlos verbalmente sin filtros ni interpretaciones. Sería como si de pronto no se pudiese mentir. Sin la posibilidad de tratar de ser amable.

No, eso no es hygge. Llevarte a alguien de paseo por unos sueños que no recuerdas ni tú y pasarte el día pensando que el otro SÍ lo recuerda, suena a borrachera amnésica. Café, mucho café o seguid durmiendo solos. 

martes, 1 de octubre de 2019

Musicoterapia y musicohygge

No parecen ponerse de acuerdo los preguntados sobre  qué música podría acompañar una velada hygge. ¿Tal vez música folk, tradicional? Por aquí la "dolçaina  i el tabalet" resultan demasiado estruendosos, lo mismo que el gaitero en el comedor de Downton Abbey. 

Una música de fondo evocadora de momentos familiares creo que vendría bien para navidad, pero ¿y el resto de veladas?

Encontrar el tipo de música que guste a todos es poco menos que imposible. Entran en juego instrumentos, ritmos... Para algunos el violín es estridente y  para otros un solo de trompeta les abstrae de la conversación.

Y hay un grupo que prefiere el silencio, a veces porque le gusta más la voz y que le cuenten cosas y como no puede prestar atención a lo que le dicen y a lo que le cuentan opta por el silencio.

Lo ideal sería disponer de música en directo pero a menos que seas músico el tema es complejo.

He observado  como a muchos les cambia la cara cuando te ofreces a sacar un instrumento exótico como el didgeridoo o la mbira o kalimba. Más que amenizar se convierte en una amenza.

Luego está el grupo que pone la televisión para tener un tema de conversación y que acaba pasando y teniendo el aparato de fondo.

Así que he optado por la última versión aunque siempre hay un expontáneo para el piano o la guitarra, un rato para lo nuevo y un rato de silencio que coincide con la siesta de alguien. Cuando alguien se  duerme en tu sofá es porque está a gusto, y lejos de juzgarlo mal me parece un acto de confianza y de estar disfrutando del bienestar que te has esforzado en crear.

Ahora no hay invitados y solo se oye un rumor de tele. Hoy no tengo que preocuparme de crear un ambiente para los demás, es mi hygge momento y me quedo con el silencio físico porque en mi cabeza hay mucho ruido. Todos necesitamos un poco de NADA, de vez en cuando, es casi un acto de amor. 

lunes, 23 de septiembre de 2019

Alimentando el hygge

Sinceramente, arranco con el título que escribí hace tiempo pero que no tenía contenido para explicar lo importante de una tarde hygge alrededor de unas galletas de mantequilla y con ESA taza que nos hace recordar un viaje, una tarde de lluvia en un centro comercial, un cumpleaños, una ceremonia, la Navidad. Con o sin compañía pero en casa, cómodamente calzado o descalzo o mejor aún con calcetines de lana. 

¿Y si las galletas son de espelta , y valen las veganas? No me gustan las galletas, ¿valen las cupcakes o unos macarons? El médico me ha dicho que no tome café ni té con teína y el chocolate me excita. Vino caliente, ni por asomo. 

Las nuevas corrientes alimenticias son nuevas y las manías infinitas. El hygge es tradición y seguridad, lo conocido. Es hogar. Es ese momento en que no tengo que estar preocupado por mis miedos ni por lo que diran o pensaran de mi. Soy amable con quién me ofrece y no tomo si no gusto, pero me dejo servir porque la finalidad no es el qué, sino el para qué, aunque luego no lo consuma. 

Déjate mimar por la taza elegida, la bebida ofrecida y las galletas de una vaca que se sintió aliviada mientras la ordeñaban, si eso no te va a hacer morir de culpabilidad.

Y si tu hygge te lo vas a trabajar en tu inmejorable compañía, mímate. Pan tostado con aceite y sal mojado en el café con leche, ¿y por qué no si eso te recuerda las mañanas en casa de tu abuela? O castañas asadas o tortitas de nuez con algún licor. 

O nada, solo el recuerdo de...y cerrar los ojos y pensar que con café o sin él, con taza o sin taza, estás en casa, donde no entraran los miedos de los demás, ni sus frustraciones, ni sus inseguridades, ni sus manías, donde solo lidias con las tuyas y ahora, en este preciso momento están aparcadas porque lo has decidido tú y tu hygge. ¿Te apuntas?