sábado, 6 de julio de 2019

Nankurunaisa

Estando de vacaciones pensaba en "vacacionar " el blog pero me he dado de bruces con esta palabra japonesa que es  toda una filosofía de vida y he decidido añadirla a mi bullet journal, porque resume la motivación que ha contribuido a que acabe el curso conservando el sentido común.

El tiempo lo arregla todo, Nankurunaisa. Muchas veces nos han dicho que no saltemos antes de llegar al puente, los esfuerzos innecesarios antes de tiempo agotan, queman, frustan, desesperan... Hay que esforzarse cuando llega el momento, y mientras mantener el tono. Pero algunas veces cuando dejas pasar un poco de tiempo, las cosas se resuelven por si solas.

Cuando alguien te ha ofendido o agredido la primera respuesta puede ser devolver e Incluso incrementar la ofensa o golpear para devolver una agresión con mayor intensidad. La ira y la adrenalina incrementan la reacción y tienden a aumentarla.

De la misma forma un acto de cariño puede generar respuestas exageradas o ser malinterpretadas hasta ponernos en evidencia. 

La no acción  en ese momento, da tiempo a nuestras hormonas humanas ha racionalizar las situaciones, a tratar de buscar lo que ha movido esas acciones primariaa y a no contestarlas de la misma forma. 

Soy consciente que hay muchas situaciones en las que dejar pasar el tiempo pone en peligro nuestra  vida o la de la que nos rodea, pero ahí es cuando hay que saltar el puente. Si no hay riesgo, ver las cosas en frío.

Pero también afecta a los momemtos de duelo, de pérdida, de desamor o desencuentro. El tiempo da razones que el corazón, en el momento de sufrimiento, no entendía.

Así que hamaca, toalla y refresquito mientras, sin perder de vista el problema, lo dejamos enfriar mientras pensamos la mejor forma de solucionarlo y, quién sabe, lo mismo se soluciona antes de que intervengamos. Nankurunaisa.

lunes, 1 de julio de 2019

La diferencia la marca el hygge.

Cuando ya han pasado dos años y medio de recoger propuestas para vivir desde una perspectiva hygge, reflexionamos para ver que nos ha aportado.

Lo primero es no llegar al periodo vacacional con ansia. Hemos ido dándole vacaciones a cada día, conciliando el trabjo intenso con esos chocos frente a la chimenea, leyendo y releyendo con asiduidad. Convirtiendo las tareas diarias en periodos rutinarios de medias horas con momentos creativos intermedios. 

Sin miedo a comenzar nuevos proyectos y a dejar otros que económicamente son más interesantes, pero que extremece el ikigai. No todo se limita al dinero, aunque en el deseo de todos está que no falte.

Cuando se encuentra placer en trabajar, ofrecer una alternativa es insultante,  pero cuando son otras cosas las que proporcionan ese espacio de crecimiento personal, dedicar más tiempo al trabajo que el necesario no habla bien de la persona que tienes delante, o al menos así lo creen los nórdicos. Pasear, hacer deporte, aprender, leer, conversar... son prácticas hygge que están acomodándose paulatinamente en el día a día y por tanto las vacaciones son más tiempo para el hygge y para esas tareas domésticas que necesitan un poco más de esfuerzo. 

Así que vamos a probar algo diferente, "vacacionamos" en este blog y vamos a por un proyecto nuevo. Lykkelige helligdage.

miércoles, 19 de junio de 2019

Del paroxismo al hygge y más allá.

Había oido aquello de emocionarse hasta el paroxismo pero hasta esta semana no lo he experimentado. Fue un poco traumático  porque dejé de respirar y cuando volví a hacerlo sonó como un episodio de apnea y entonces rompí a llorar. ¿Exagerado? La manifestación artística fue musical. Me resultó tan bella la unión de voces  que no pude menos que dejarme llevar. 

Reprimimos demasiado las emociones, porque mostrarlas nos hace sentir vulnerables. Pero nos perdemos una de las razones de vivir. Experimentar hasta el paroxismo es algo que nos saca de nuestra zona de confort pero te hace sentir tan vivo. 

No se si será muy hygge porque los daneses, con él, buscan momentos de relax y confort mientras elevar el sonido de la emoción crea interferencias en el ambiente.

Hay quien tiene la lista de las 30 cosas que hacer antes de los 30, pero son cosas, experiencias tangibles. No hay una lista de emociones que deberías experimentar en tu vida. 

Rozar cara con cara la de un bebé y experimentar la piel de melocotón; mirar el mundo desde la cima de un casi 4000; ver venir una bandada de pájaros mientras haces paraskate por encima de un castillo; deslizarte por la nieve, involuntariamente, con un plástico al borde de un precipicio; cruzar una calle andaluza al mediodía y notar como el asfalto cede bajo tus pies, dejar que una hola te envuelva y luego luchar por encontrar cielo donde respirar; oir a tres niñas cantar y olvidarte hasta de respirar... 

Debería ser obligatorio establecer un registro de emociones exageradas, que conmuevan. De esa forma, cuando vuelves al sillón con tu café, un libro y un par de velas puedes rememorar esos momentos y ser hygge hasta el paroxismo y más allá. 


lunes, 17 de junio de 2019

Hygge razones para leer.

Muchos padres cometen el error de decirle a sus hijos que no van a comprarles otro libro hasta que no acaben el que están leyendo.

Tal vez no es el momento, el tema puede no ser adecuado, y podemos acabar con el hábito más importante de un emprendedor, de un creativo... de un genio.

La lectura puede ser comentada. Hay quien considera que rayar un libros es una especie de sacrilegio, y si un libro es un espacio adquirido, propio, donde tu re-lectura e intervención te hace experimentar el crecimiento cuando vuelves sobre lo leído y sobre las ideas que te sugirió, ¿qué? . Si dejas ese libro dejas tu experiencia y caminos nuevos de interpretación.

Los libros deben estar cerca, a tu alrededor. Deben formar parte de tu día a día, deben ser una opción ineludible. 

En otro post hablé de mis 10 releídos. Hoy mis diez clásicos recomendados. El Decameron, de Boccaccio, Siddhartha de Hermann Hesse, Los tres mosqueteros de Dumas. Macbeth de Shakespeare, Lucky Starr de Asimov, Parcifal de Chrétien de Troyes, Fiesta de Hemingway, El gran Gatsby de Fitzgerald, y dos sagas, la de Sir Arthur Conan Doyle Sherlock y Los Cuentos de Edgar Alan Poe. 

Busca un lugar donde puedas leer unos minutos al día y que te interese. Si empiezas algún libro no es necesario que pienses que tienes que acabarlo. Siempre habrá un momento idóneo para hacerlo. O tal vez nunca. Nunca he sentido ganas de nadar con tiburones. Hygge semana. 

viernes, 7 de junio de 2019

Estuvimos allí: Subsuelo espiritual.

Algunos de los espacios que más me han cautivado están en el subsuelo de lugares muy espirituales, como úteros telúricos que encierran vida.

De pequeña me encantaba visitar la capilla del Cristo que hay bajo de la Basílica de los Desamparados de Valencia y me conmovió mucho la bajada a las primeras criptas de las catedrales de Valencia y Granada.

Las cuevas, y he visitado muchas, no son lo mismo, carecen de toque humano a la búsqueda de otra dimensión. 

Cambian los cultos, donde hubo un templo romano, luego una mezquita, ahora un templo cristiano... ¿Y después? 

Sabido es cómo me cambió el templo de San Juan de la Peña. Pero la última imagen que tengo en el recuerdo fue la cripta de San Carlos Borromeo en el Duomo de Milan. Tanta belleza escondida a aquellos que solo ven la superfice de las cosas.

Aunque me negué a bajar a una cripta y no me arrepiento, porque allí hay algo parecido a una advertencia. Temen, los que trabajan allí, que un terremoto los entierre vivos. Están reconstruyendo la cúpula pero los pies son inestables, estan apuntalados y los que enseñan el tesoro de la catedral miran con escepticismo la chapuza. Parece decir esta sagrada reliquia del catolicismo, por encima de mi nadie y por debajo solo el hijo de Dios. Sí, si alguien lo ha reconocido  hablo de Turín.

Otra vez se repite esa sensación de que hay más a la vista de lo que parece y que las cosas están para entenderlas, no demasiado lejos de donde se supone. Estuve tan cerca que se me eriza la piel. Y sobre todo, se nota un secretismo escondido tras un fingido temor de que se le quite importancia a todo lo que allí se muestra como si el mandylion no tuviese que ser lo más importante. 

Quién quiere ver que vea, quién quiera creer que crea. Pero hay cosas que se sienten. Feliz semana y seguid buscando. 




domingo, 2 de junio de 2019

Hygge galáctica.

Me ha dado por preguntarme que consideraríamos hygge cuando vivamos en ese futuro que nos vende Hollywood. ¿Dónde  habrá sitio para una vela en las habitaciones asépticas? ¿Quedará un libro muy vintage sobre la mesa? ¿Qué efecto tendrá una manta cusndo la temperatura sea constante? Adiós a la chimenea y para los nostálgicos emisión de leños ardiendo en pantalla de alta definición. ¿Y qué me decís del día ventana? 

El hygge quedará en esa taza de la abuela si Mary Kondo no se convierte en la ministra de orden y limpieza y nos anima a convertirla en una imagen porque conservar objetos antiguos doesn't spark joy. 

Creo que estoy teniendo un ataque de 1984 de G. Orwell, pero se acaba el curso y releemos. Hoy tocaba ordenar el pasado, pero he preferido no tocar el tema porque estoy muy sensible y creo que ordenar el futuro tampoco es de ley, además hoy hace calor y lo más hygge es cambiar la ventana playa o piscina, la manta por toalla el chocolate por refresquito y la chimenea por el porche o la sombrilla. ¿Quién sabe? Hoy tal vez tocaba ordenar cambios. 

lunes, 27 de mayo de 2019

Cuando sé lo que voy a escribir.

Un amigo me preguntaba cómo se escribía un post cada semana, y yo me pregunto cómo se hace para que sea todos los días y lo más importante, sin la ayuda de un equipo, como muchas youtubers, que tienen creadores de contenidos y escritores.

Lo primero es el modo writer, importante para estar alerta y entonces aquello que me hace reír o llorar, aquello que me emociona, allí es donde el hygge encuentra la inspiración.

Es un radar continuo pero que se agudiza el fin de  semana, porque el lunes tiene que haber post. Hoy no había post. Una inquietante vía de información ha abierto nuevas puertas en mi investigación literaria y me ha absorbido por completo. Además de haber acabado una semana muy intensa  pero entonces he entrado en el blog y me he dado cuenta de que hay quien espera.

Existe, por un lado, la necesidad de escribir, por otro una satisfacción cuando tu número de lectores aumenta, se establece un compromiso y una necesidad de cumplir, si eres honesto y respetas la confianza que han depositado en tí. En este caso no hay ninguna vinculación ni expectativa económica, lo que creo que propicia estos dos valores tan ausentes hoy en día.

Ahora mismo escribir me supone un esfuerzo enorme porque no es de hygge de lo que quiero escribir, ni siquiera sobre mi investigación. Cuando cualquier contenido llega es necesario reflexionar sobre si se comparte o no y de qué forma. La repercusión que sobre uno mismo tiene el nuevo conocimiento adquirido causa efectos, a veces, nefastos de ruptura con estructuras de pensamiento muy consolidadas para uno y para la sociedad (No hagas preguntar por quién doblan las campanas) y que si se pasan sin filtro pueden originar, en el mejor de los casos, confusión. Hay quien libera contenidos conspiracionistas, sin confirmar, demasiado personales, sin pasarles el filtro, solo por acceder a mayor número de lectores o seguidores. Creo que hay mucha responsabilidad detrás de un acto que trasciende lo privado y que siempre hay que ser cautos. No todo vale.

Así que lo importante no es descubrir sobre qué escribir, sino cómo, cuando,por qué y para qué y sobre todo pensar en las repercusiones. Muchas veces es imposible predecir lo que va a pasar, pero por lo menos parar a pensar. Reflexionar. Así que hoy no hay zapatillas, ni café ni galletas, sino un desasosiego de descubrimiento y una necesidad de parar a ordenar ideas para introducirlas en el esquema de pensamiento que es el armario de mi cerebro. Si de ello creceremos o decreceremos o nos quedaremos igual, solo lo sabremos cuando el proceso haya concluido.


lunes, 20 de mayo de 2019

Eufemismos, ¿eufe qué?


Hay palabras que van pasando al olvido y que en un ataque de neolenguaje de George Orwell, deberían transformarse o desaparecer.

Y es que las cosas cambian. Si eres muy bueno eres 'pro' de professional, si eres malo por ser principiante un 'noob' de newbie. Ahora no vas ni a empolvarte la nariz, ni a cambiarle el agua a las olivas, ni a  plantar un pino. Cuando dejas colgado a tus amigos en la red, por urgencia biológica, dices que el juego  se te buggea y tienes que refrescar la wifi.

Soy madre de dos adolescemtes y lingüista, y literalmente alucino porque esto va ya más allá de lo puramente sorprendente.

De pronto me veo en 1984 libro, viendo como hay una pantalla en cada habitación,  otra casa con voces, gritos y mascotas en el comedor y en el cuarto. La intimidad ha perdido sentido y me siento mejor en el coche o en el cine o en plena naturaleza que en casa. A veces somos 12 o más casas expuestas a la vez y todas las madres gritando lo mismo: deja la maquinita y a comer... Media hora después ya no amenazas con quitarte la zapatilla, sino con cortar la wifi.

Su felicidad a costa de nuestra intimidad. Puede ser que dentro de unos años ellos busquen el hygge en la intimidad, sin pantallas, con un libro, o una conversación sobre algo insustancial delate de una taza de cacao caliente. O tal vez seremos nosotros los que recordaremos tiempos mejores mientras ellos crean su particular hygge en campanas-flotarium de estimulación sensorial.

Mientras, seguiremos ampliando el diccionario de neolenguaje.

lunes, 13 de mayo de 2019

Libros para un "hygge time". Primera taza.

Vale, ya tienes el café, las babuchas de entretiempo, aunque prefiero ir descalza, el rincón perfecto para una tarde de ventana Convivencia
 y Supervivencia por si no sabes a qué me refiero, y ¿qué libro te coges?

 Creo que es la pregunta que más temo, ¿cuál es tu libro favorito? Para alguien que empezó leyendo La pequeña Dorrit de Ch. Dickens, a la que prohibieron la entrada en la biblioteca del cole cuando acabé con las colecciones de Los Cinco y Puck en un trimestre y deboró Los tres mosqueteros de Dumas, que compraba en el quiosco libros de Marcial la Fuente y de Corin Tellado porque eran baratos y los cambio por Los miserables, Crimen y castigo, Ivanhoe, todo antes de los 13, creo que elegir es muy, muy penoso. Tanto como definir de qué me gusta más llenar la hygge taza cada noche. Hay noches de chocolate con nubes, otras de café con leche, otras de cacao... 

Pero en un ataque de optimismo, después de más de 2000 libros leídos, mi primera taza se llena con los 10 que he vuelto a leer más veces. Y son Ivanhoe de Walter Scott y La pimpinela escarlata de Emma Orczy. Dune de Frank Herbert. Orgullo y perjuicio y Sentido y sensibilidad de Jane Austen, Por quién doblan las campanas de Hemingway. De teatro, La gata sobre el tejado de zinc caliente de Tennessee Williams y Macbeth de Shakespeare. Si, hay 9, falta el de poesía, y ese es el de Walt Whitman, Leaves of Grass, y me encanta la selección de J L Borges y su traducción. ¿Ecléctica? No tanto. Esta sería una primera taza para dejar volar la imaginación, pero tengo más listas.

¿Qué tienen en común los de esta primera taza? Personajes femeninos que no pertenecen a su época, seguras, independientes, capaces de actuar de forma singular en un mundo de roles muy definidos. Y ¿Walt? Con el no valen las etiquetas, lo vio todo y lo dio todo y mientras se debate sobre su sexualidad, se pierde la esencia de la persona, capaz de trascenderse a las contenciones humanas y expresarse en total libertad.

Me ha parecido muy interesante y enriquecedor dedicar la semana a analizar lo que de verdad me gusta. Aunque quien me conoce sabe que mis listas están abiertas.

Una alumna dijo, la semana pasada, de mí: No te preocupes, hay pocas cosas que la sorprendan... Perdón,  todavía tengo capacidad de sorprenderme, y de emocionarme y de sentir. Seguiré leyendo y buscando y llenando hygge tazas de libros.

lunes, 6 de mayo de 2019

Siempre aprendiendo: Paradigma generacional literario.

La mañana de hoy ha resultado ser una jornada muy didáctica. Estaba proponiendo un trabajo de deconstrucción literaria con un poema propio y una alumno me ha sugerido mezclar su poema con el de otro autor. Hasta ahí bien. Se han lanzado a la creatividad y una alumna ha propuesto mezclar versos de dos poemas, pero el suyo no aparecía ya por ningún sitio.

¡Qué la inspiración te pille trabajando! 

Era una propuesta interesante pero dejaba de lado la creación propia, lo que daba lugar a una reflexión - disertación sobre el momento actual en la literatura.

La humanidad ha visto pasar distintas épocas, contenidos subjetivos y objetivos, apreciaciones de contenidos, ensalzamiento de la forma, búsqueda de lo original, de la belleza y el vanguardismo deconstruyó y reorganizó hasta desposeer cualquier atisbo de realidad. El final del siglo XX trajo cordura y abandono, muchos escriben poesía pero no se lee, vivir de creación poética es poco menos que una quimera. Y las redes sociales han contribuído a que desaparezca el autor, tal vez eso era lo nuevo que quedaba por ver, la inmolación del artífice.

Cuando lees algo en Instagram o en Facebook, o no se cita al autor, o se hace incorrectamente o se hace propio.

Y después de preguntar a mis alumnos en qué momento artístico estamos, en uno clásico y realista o más romántico y exaltado, habría que preguntarse otras cosas, siempre aprendiendo. Todo convive, todo se comparte, la autoría ha pasado a mejor vida, l@s bloggers se retroalimentan y l@s influencers trabajan por encargo y publican con su nombre el trabajo de autores en la sombra, con la esperanza de que un repaso a la galerada y no se note, pero el acto creativo es como una huella digital, de dedo, y puede que de la otra también.

¿Cuánto tiempo le queda a esta enajenación de la propiedad de un contenido? ¿Será conocida así esta generación, o definitivamente el paradigma generacional literario ha acabado?

Somos la primera generación del nuevo milenio que aprendimos de los x, llegamos tarde a los y y educamos a los z y que no existimos, una nueva generación perdida. Siempre admiré a Pound, a Fitzgerald y a Hemingway ...












domingo, 28 de abril de 2019

Propósito de abril : decluteamos y organizamos hábitos

Los hábitos pueden ser saludables, como lavarse los dientes o hacer yoga; convenientes, como leer 5 minutos al día o meditar; positivos, como los de repetir frases motivadoras; cualitativos, como recoger la cocina antes de irte a dormir o poner una lavadora al día.

También los hay no tan buenos, como morderse las uñas, ver demasiada tele, quejarse contínuamente...

Alguien podría decir que esto son vicios, porque qué es un vicio sino un habito de hacer mal algo (¿de verdad hay alguien por ahí que de forma habitual hace las cosas mal?) o de hacer una cosa perjudicial (¿quién lo determina?) que se considera reprobable desde el punto de vista moral. (considerando la moral imperante no veo que puede diferenciar hábito de vicio) .

Un ejemplo no típico tópico como el de fumar. ¿Cuántas veces has oído "tiene el vicio de dejarse la luz encendida"?  En  Islandia, hay poca luz y es costumbre dejar la luz del baño encendida, allí dirían que alguien tiene el vicio de apagar la luz. Así que el concepto moral no supera las fronteras. También aprovecho para decir que la luz es más barata y que el concepto pobreza energética no existe. 

Poner en una lista los hábitos buenos, los malos y los incalificables es una forma de determinar los que tenemos, valorar de cuales nos deshacemos y cuáles incorporamos, y dicho así suena a Instagram, el método instagram para organizar hábitos. Porque los hábitos tienen followers y no depende de la calidad del contenido sino de los aspectos emocionales que despierte.

He determinado que todos mis hábitos, en este momento de mi vida, son buenos, (ya he hablado de mi nivel de tolerancia) , o no especialmente malos. Quizá con el que menos bien me siento es con desarrollar ira para solucionar problemas, pero otras emociones alternativas me parecen peores. Ignorar es casi una forma de desprecio, positivizar o contar, las mates no son lo mío... Racionalizar es demasiado abstracto.

Y para meditar qué, cómo y cuándo un montón de buenos hábitos  sofá cómodo, bebida caliente y reflexión. Mucho hygge. 

lunes, 22 de abril de 2019

Modo on, modo off, modo hygge.

Ha sido un trimestre muy largo, las vacaciones se han hecho esperar y el tiempo de lluvia contínua nos ha obligado a no hacer nada, o más bien a experimentar el hygge. Ropa cómoda, lecturas, reuniones familiares que empiezan antes de comer y se alargan hasta la cena. Se está bien delante de la chimenea, fuera lleva cinco días lloviendo y hasta la gata ha adoptado patrones de conducta de gata "en casa".

Y me planteo la posibilidad de no escribir el post de esta semana porque es una de las ventajas de los actos creativos gratuitos. Pero miro las estadísticas y me doy cuenta de que la gratuidad monetaria no tiene nada que ver con la retribución en interés. El interés con que se acercan nuevos lectores.

El acto creativo es exigente y desgasta, pero es un acto de responsabilidad para los que lo consumen. El creador de GoT, o la autora de Harry Potter no pueden dejar a sus seguidores con personajes inconclusos, vagando en el limbo de la creación. De la misma forma, no puedes dejar sin lectura a quien espera una reflexión para empezar la semana.

Podemos estar en modo on o en modo off pero del trabajo remunerado, del ikigai en el cuadrante en que somos buenos y nos da para vivir. En el cuadrante de inseguridad económica pero que nos apasiona, ahí siempre se está en modo hygge. Felices pascuas.

Recuerda que puedes leer más sobre ikigai en este blog Cómo encontrar nuestro ikigai

sábado, 13 de abril de 2019

Urbanitas y habitantes de la sabana en convivencia.

Muchos han empezado sus vacaciones de pascua, otros tendremos que esperar un poco más, pero se hace necesario un alto en el camino.

Antes de las vacaciones nos dejamos llevar por las tensiones acumuladas y dejamos ver a que grupo humano pertenecemos. Es como si se nos rasgara el velo y dejásemos nuestro ente real expuesto. 

Aparecen los urbanitas y los habitantes de la sabana, o lo que es lo mismo, aquellos que solo piensan en su propio beneficio, que olvidan de pronto sus principios - no los morales- sino cusndo necesitaron del apoyo de los demás. Luego esán los demás, los habitantes de la sabana, los que se preocupan del bien común, del bienestar de la tribu. Los que recuerdan lo difícil que es encender el fuego del entusiasmo, mantener viva la ilusión, crear puentes de comunicación, abrir caminos seguros de bienestar. 

El urbanita sueña con Nueva York, compras, seguridad y yoísmos. El habitante de la sabana con ciudades que se desarrollan de forma sostenible, huertos urbanos, paseos en bici y abrazar un árbol. 

El urbanita quiere acabar su trabajo para volver a su cubículo protector mientras los "demás" quieren llevar el hogar al lugar de trabajo, humanizarlo y, si es posible, sacarlo al espacio natural. 

Y tú ¿de qué especie eres? Seas de la que seas, prepárate para las hygge vacaciones que te hagan sentir mejor. 

Tal vez quieras leer, ahora que tienes tiempo, sobre la teoria de la sabana y su secuela

domingo, 7 de abril de 2019

Modo writer on y una siesta en el salón.

Me ha llamado la atención que hay bloggers  buscando escritores de posts o creadores de contenidos para formar parte del equipo que generan al alcanzar cierto número de seguidores. Luego me he percatado de los brotes de creatividad que me atacan cuando estoy de vacaciones y que desaparecen tan pronto me pongo en modo teacher. 

Hacer frente a este post semanal supone un modo writer que responde a la formación y a las reflexiones sobre lo aprendido. Las menos, salta el modo automático cuando me cabreo por la ilógica del mundo que me rodea. Pero la cosa es diferente cuando llega el domingo por la tarde y no hay borrador, ni foto. Entonces, la escritora se pone en modo on para que cualquier estímulo se convierta en el tema de la semana.

Hoy ha sido una mezcla de enfado light y estafa modesta.

Estaba cargando el lavavajillas mientras recordaba la máxima de "si la tarea no requiere más de dos minutos, hazla y no la procrastines". Quien la propuso o no hace tareas domésticas o tenía ganas de burlarse de mí. La mayor parte de las cosas que se hacen en casa son 2', 2'...y cuando dejas de hacer todo lo que necesita 2 minutos te has tirado dos o más horas.

Entonces me he acogido a lo aprendido. Las cosas se hacen porque hay misión y realizarlas con aceptación y no con resignación es parte de mi ikigai. Es domingo y voy a tomármelo con calma, paso a paso pero para mejor, kaizen. Y fluyendo me preparaé un café y una siesta delante de la chimenea. Me encanta cuando las cosas salen bien. ¿Recuerdas al tipo que decía esta frase?