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domingo, 25 de marzo de 2018

Ahora le llaman lettering

La sociedad no deja de sorprenderme por la capacidad de demostrar la inutilidad de los métodos de aprendizaje tradicionales, al tiempo que los reconvierte en actividades de tiempo libre con un término inglés muy cool y acaba convirtiéndose en tendencia entre blogs y vloggers.

Recuerdo con nostalgia unas libretas de pauta que fueron poniéndo corsé a mi letra hasta reducirla al papel milimetrado que me ha encantado siempre. Hoy es ridículo pensar que un profesor ponga caligrafía y sin embargo los canales de lettering tienen miles de seguidores.  Además hay terapias de caligrafía china y unos rotu-pinceles que son increíbles. 

A mi me enseñaron a bordar, a hacer punto, a pintar y a hablar francés. Ahora hacen patchwork, creativearts y coaching in languages. Mirándolo bien no parece tan machista la educación recibida.

Mi té ya no es una infusión, mi madalena es una cupcake, la televisión se llama smart... Estoy pensando en un minidiccionario de términos nuevos o será mejor llamarle ... Mientras reflexiono cómo, hygge para todos. 



lunes, 20 de febrero de 2017

Lagom no es hygge.

Dicen los expertos en nuevas tendencias que  ahora el mantra es lagom. Pero un mantra no hace yoga, solo es una parte, y un nuevo término no hace una nueva filosofía. Los suecos, mis vikingos favoritos, contratacan el hygge con su " JUSTA MEDIDA" para contrarrestar la felicidad danesa a fuerza de apretarse el cinturón. Se han zampado de un bocado y sin digerir el Ri y el Dan de los que hablábamos y han decidido no comprar ni en IKEA, a menos que sea in extremis.

El planteamiento es más propio de una avaricia aprendida que el de una orden monacal austera, pero se aproxima a un entrenamiento vital en dejar de lado las pequeñas cosas, no salir de casa ni compartir una caña con los amigos, mantener bajo el termostato y planificar el gasto para dejar de lado lo superfluo. No, definitivamente no es una filosofía de vida.  Para nuestra forma de entender las cosas se aproxima más a la no vida, y no estamos dispuestos a mandar al hygge por el lagon o lo que parece lo mismo, el placer de disfrutar las pequeñas cosas cambiarlo por el placer 'de  deshacerse' de las pequeñas cosas. En absoluto puede considerarse una filosofía que pueda compararse, como alguien pretende, al Feng Shui o al hygge.

Si los suecos pueden presumir de una filosofía está más relacionada con el efecto ikeizante y la repercusión que ha tenido en nuestros hogares y en nuestro estilo de vida. Familia con los bolsillos llenos de lápices a la búsqueda del mueble multifuncional, haciendo cola infinita para comer el menú, y cola para salir en hora punta de la caja. Domingo desplegando el Lego gigante para acabar orgulloso del mueble que, si has montado según el esquema-alemán-, encajará a la perfección y si al estilo español-posiblemente también pero quizá te encuentres con alguna pieza que no está en su sitio.

Sigue pendiente el sha en el armario pero estos nuevos términos me han detenido el chi. Mañana ya fluirá todo y podré reírme del lagon. Hoy chimenea y libro nuevo.



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Mañana tirar sha, sha, sha